Internet, realidad, derecho y futuro
Todavía asistimos durante estos tiempos al período de iniciación de Internet como un partícipe fundamental de las nuevas culturas. Seguramente, y con el devenir de las generaciones, estos principios de realidad se irán amalgamando para terminar de conformar sociedades mayormente comunicadas y digitalizadas.
Lo que particularmente emociona y sorprende es el hecho de entender que todavía vivimos en el principio de esta nueva era, en la que se han modificado y removido cimientos de décadas y de siglos con una velocidad fugaz, y en la que todavía el futuro es un incierto desconocido, donde la vertiginosidad pone en niveles difíciles la conjetura de lo que vendrá.
Mientras tanto, y entre vastas cantidades de información, algunos países empiezan a considerar como parte fundamental de los derechos de sus ciudadanos el acceso a la red, garantizando el alcance a sus habitantes y extendiéndolo por sus geografías; llegando a ser en algunos casos respaldado constitucionalmente.
Hay rumbo, los desafíos serán enormes, el deber será lograr que Internet facilite y contribuya para mejorar la calidad de vida y participe en la generación de sociedades, comunidades y personas más justas, más responsables con el entorno y más humanas.
